Incendio en el Tomorrowland de Barcelona

Incendio en el Tomorrowland de Barcelona

El incendio en el Tomorrowland de Barcelona obligó a desalojar 22.000 personas. Las llamas comenzaron en el escenario, primero unas chispas en la pantalla gigante, pero enseguida el fuego engulló todo el escenario. La rápida y ordenada evacuación que de forma espontánea llevaron a cabo los más de 22.000 espectadores que habían acudido al parque de Can Zam para disfrutar del festival de música electrónica en Barcelona evitó lo que podía haber sido una tragedia de grandes consecuencias.

Poco después de las diez de la noche, los testigos presenciales declararon que en la parte derecha del escenario con una estructura metálica, una base de madera y moqueta verde en el suelo, empezaron a observar varias chispas y poco después pequeñas llamas que al principio creyeron que formaban parte del espectáculo, hasta que percibieron que era un incendio.

La empresa organizadora del multitudinario festival, que inicialmente sólo se comunicó con los afectados a través de las redes sociales, atribuyó el inicio de las llamas a “un error técnico” y lamentó el incidente.

Las hipótesis que barajan los investigadores del incendio en el Tomorrowland

Precisamente la primera de las hipótesis que barajan los investigadores como causa del siniestro se centra en el recalentamiento de uno de los focos de iluminación ubicados sobre la estructura que coronaba el escenario. En paralelo, otros testigos hacen coincidir en el tiempo el inicio de las llamas con el lanzamiento de petardos o cohetes que formaban parte del espectáculo pirotécnico que por el momento, los bomberos no relacionan con la primera deflagración. El incidente podía haber revestido mayor gravedad si las llamas hubieran afectado a la caja de productos pirotécnicos que debía utilizarse durante el evento y que se hallaba detrás del lugar donde se iniciaron las llamas. Ya hemos visto en algunas ocasiones como un error relacionado con fuegos artificiales ha acabado con la vida de muchas personas.

 

Fuente e imagen: La sexta